jueves, 18 de enero de 2018

Un hombre nuevo - Laura Mir








El impacto de la bala lo hizo caer al suelo herido, ciego y sin recordar quién era. Despertó horas más tarde entre lobregueces, se incorporó como pudo y comenzó a andar a tientas, trastabillando con los cuerpos inertes de sus compañeros.


                                               ****


La maldita guerra, la tristeza y la languidez, hicieron que los glúteos y el corazón se le endurecieran. Cada día subía la colina para otear desde la cima, se sentaba en las alturas esperando sin saber muy bien el qué.

Miraba hasta donde se perdía la vista, viendo y lamentando los campos baldíos y sus prolongados silencios.

Aquella tarde el sol de octubre desdibujaba el camino, alargando su sombra por entre los árboles, el hombre se tambaleaba a cada paso mientras con torpeza intentaba asirse al aire. Bajó corriendo la ladera hasta los establos, mal ensilló a Rayo y al galope fue a su encuentro.

Supuraba bajo los párpados y la sangre empapaba sus ropas. Le tocó la sucia frente, ardía. Sin pensarlo se lo llevó a casa con lágrimas en los ojos: ¡Cuánto detestaba tanta hostilidad!

Le procuró todos los cuidados de los que disponía para que se recuperara. Durante los delirios de él, ella le habló de las cosechas perdidas, de la cerda que se llevó el ejército, de los hijos que nunca tuvieron y del marido fusilado por insurrecto.

Cuando les cubrió el invierno y el temporal de nieve arrecía, lo tapó con su cuerpo y la piel de borreguito. Susurrándole al oído tembloroso:

—Tranquilo. No sufras, estás a salvo… Pronto llegará la primavera y este duro diciembre quedará atrás. Tienes que esforzarte y ponerte bien porque habrá que arar el campo norte, yo sola no puedo.

En cierta ocasión ella le preguntó su nombre y él le contestó:

—No lo recuerdo. Por mucho que lo intento, no recuerdo nada.

—De alguna forma hay que llamarte, te llamaré Apolo como el dios griego.

Ella pensó que era mejor así y quemó en la chimenea el uniforme junto a su documentación. Desde ese momento sería un hombre nuevo.

A principios de marzo, ambos estaban bastante recuperados.

Al oírla cantar desde la cocina, él sintió que ese era el mejor hogar y pensó que aquella mujer lo quería de verdad. Sin dudarlo se lo preguntó y la joven con una sonrisa le contestó:

—En el pasado, en el presente… Toda la vida.

Ella sabía con certeza de que ahora sí, ahora sí podrían tener los hijos que nunca tuvieron, aunque no la recordara.




Laura Mir   



                                                                                     


14 comentarios:

  1. Distintas sensaciones al leer este relato Laura, del frío de la guerra al calor del hogar. Y el amor. ¡Ay¡El amor...
    Simplemente genial.
    J.R.Carrero

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si no fuera por el amor o por el odio, esto no lo tengo tan claro, el mundo no funcionaría.

      Me alegra que te haya gustado. Gracias a ti siempre.

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. El amor lo cura todo, incluso el olvido. ¡Fantástico!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. O lo estropea todo, que también puede ser. Gracias por leer y comentar, se agradece mucho tu visita y tus palabras, animan a seguir.

      Un beso guapa.

      Eliminar
  3. Estupendo giro al final del relato, Laura. Quién iba a pensar que aún sin ver el instinto lo llevaría a su hogar y al calor de la mujer que lo había amado siempre. El olvido puede ser un terrible castigo, pero también una gran oportunidad si se encuentra una brizna de felicidad a la que agarrarse.

    Ha sido un placer leerte después de tanto tiempo, ¡me ha encantado!

    Un beso y feliz fin de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que todos tenemos en nuestro interior una fuerza que en momentos límites nos puede llevar a realizar cosas extraordinarias.

      Me hace muy feliz que nos leas y que encima te haya gustado. Muchas gracias.

      Te deseo una maravillosa semana. Besos guapa.

      Eliminar
  4. El amor es lamedicina para curar las heridas pro profunda que sean
    Me a gustado mucho leer tu relato
    Animo y feliz semana besos guapa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Carmen, eres muy amable. Es cierto, el amor puede ser una medicina, pero también un veneno. Pensemos en positivo. Un abrazo, guapa.

      Eliminar
  5. Un precioso relato, la historia de un amor que ha pesar de la guerra, de las heridas y del olvido consigue sobrevivir. Me ha gustado mucho el giro que le has dado a tu relato, de terrible a hermoso sin que nos diéramos cuenta. Un gran trabajo que he leído con gran placer. Como siempre que escribes, un poco de aire fresco, un saludo Laura.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Benja, vienen tiempos oscuros y necesitamos cosas bonitas que nos alegren el día a día. Me alegra que te haya gustado. Un beso y feliz fin de semana.

      Eliminar
  6. Muy buen relato Laura, ha valido la pena esperar tanto tiempo.

    ResponderEliminar
  7. Gracias guapa, por leerme y comentar. Y espero no tardar tanto, aunque hay cosas que son incontrolables... Un abrazo y feliz fin de semana.

    ResponderEliminar
  8. El relat és preciós i entendridor; fins i tot he plorat

    ResponderEliminar
  9. Hermoso relato Laura, la guerra se lo llevó y la guerra se lo devolvió.

    ResponderEliminar